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Sigue siendo el rey

El estadounidense derrotó por puntos, en fallo unánime, al filipino y se quedó con el título unificado de los welter.

 

Floyd Mayweather se quedó con "La pelea del siglo", tal como la promocionaron aquí en Las Vegas. Su estilo, astuto, contragolpeador, efectista, pudo más que el coraje de un boxeador filipino ya venido a menos con secuelas de decenas de batallas, como Manny Pacquiao. En una velada histórica, el estadounidense se alzó con la triple corona del peso welter: ya era campeón del CMB y AMB, y esta madrugada, le arrebató el cetro de la OMB al filipino. Una cosa extraordinaria, tan extraordinaria como la fortuna que amasó con el triunfo, que supera los 180 millones de dólares.

El combate era una misión difícil desde el vamos para Pacquiao. Porque Floyd suma en las tarjetas. Y el visitante debía buscar la definición rápida para evitar el fallo de los jueces. El filipino no es noqueador de una sola mano. Y bien sabido es que para dinamitarlo a Mayweather hace falta una combinación explosiva de tres o más golpes. Esto está probado por los antecedentes. Sino, nuestro querido Chino Marcos Maidana probablemente hubiera noqueado a Floyd en la primera de las dos peleas que hicieron.

Mayweather ganó los tres primeros asaltos, manejó las distancias, con su jab izquierda, expuso su calidad y suficiencia. Pacquiao no lo podía encontrar, pero en el cuarto el filipino lo alcanzó con una izquierda recta, en la punta de la pera, que casi le destartala toda la estructura. Alcanzó a bloquear el yankee, justo a tiempo, pero se dio cuenta del riesgo que representaban los puños de Pacquiao.

Habrá sido por eso, entonces, que en la vuelta siguiente, Floyd retomó el centro del cuadrilátero y con su estilo plástico, y eficiente, pegó y salió para los costados cada vez que pudo. La vieja metáfora del toro y el torero. Eso fue la pelea de anoche. Pero claro, no siempre el torero se sale con las suyas. En el sexto, Pacquiao lanzó un torbellino de golpes, muchos llegaron a destino y Floyd se cubrió como pudo.

Mayweather es un gran boxeador contra otro que tuvo arrebatos, que de vez en cuando acertaba alguna. La diferencia de calidades técnicas fue muy grande. Porque muchas veces, el cerebro boxea mejor que el corazón, el engaño vale más que cualquier intento de golpear. Fue conservador Money, lanzó lo justo y necesario, se dio ese lujo de especular porque ya tenía una ventaja considerable en las tarjetas.

ayweather dominó casi siempre la pelea, y sólo perdió el octavo asalto. En la parte final, ni riesgos corrió de ser golpeado. A esa altura, vale insistir con el recuerdo, Maidana lo había lastimado mucho más al mejor del mundo. Pacquiao llegó a los últimos dos asaltos en desventaja (4 puntos abajo según la tarjeta de Clarín). Y Floyd completó su exhibición con pasos laterales, y pocos golpes. Golpeó poco. Pero pegó mejor. Y eso es lo que vale.

Para Clarín, Mayweather se alzó con una tarjeta de 116-112, suma que coincide con el fallo de dos jueces estadounidenses (Burt Clements y Glen Feldman). Pero Dave Moretti vio la pelea 118-110 para el campeón. Vio otra pelea, mejor dicho. Una exageración. Incomprensible. Con este triunfo, Floyd estira su récord a 48 triunfos, sin ninguna caída. El es el Dios supremo que marca esta época.

 

FUENTE: HORACIO PAGANI- CLARIN

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